viernes, 2 de abril de 2010

Chile el país desigual

Chile el país más próspero de Latinoamérica. Chile el país con más condiciones de lograr el Desarrollo en un continente subdesarrollado. Chile el modelo de la región. Estas son frases que se han escuchado frecuentemente en los últimos años aquí y en el mundo. "Vendimos bien la pomáh", dirían los jóvenes.


Luego del terremoto 8.8 y del homicida maremoto, las cortinas se descorren, la realidad de lo que es el Chile profundo aparece en toda su magnitud. No el Chile de las grandes cifras macro económicas que seguramente predominaron para ser aceptados en el Club de los países Top; ese de la siempre bien ponderada por nuestras autoridades OCDE; ese Chile no se manifestó el 27 de febrero; ese día y hasta hoy lo que hemos visto es una enorme cantidad de ciudades y pueblos desvastados absolutamente por la inclemente naturaleza nuestra.


Ciudades y pueblos destruidos por la fragilidad de las construcciones, de las viviendas y también por el subdesarrollado sistema de reacción ante una emergencia nacional (léase ONEMI y SHOA).


Entonces, luego de la catástrofe. Después de que los avasallados, golpeados y humillados por la debacle son los pobres y la clase media de los lugares más dañados; nos reunimos los chilenos; guardamos en un saco enterrado bajo tierra a los saqueadores; los que corrían con lavadora al hombro y los que llenaban su 4x4 con bolsas de alimentos. Entonces, nos reunimos los chilenos y organizamos jornadas de "solidaridad" para ir en ayuda de los desgraciados compatriotas que lo han perdido todo.


Nos reunimos los chilenos para ayudar a los caídos; lo hacemos con show; se reúne una importante cantidad de dinero. Todos felices: ¿cómo no? El dinero aportado por cierto que ayuda y se agradece; no obstante ello; yo, un ciudadano común, como la mayoría de los que vimos la televisión ese día de la teletón proterremoto no me puedo dejar de preguntar ¿cómo es posible en un país; que algunas familias donen mil millones de pesos; otros, mil quinientos millones de pesos y que luego de esa impresionante donación sus vidas continúan tan opulentas y gráciles como antes de donar esa enorme cantidad de dinero? Viendo el programa de TV en que algunos ciudadanos de este país regalaban tales montos de plata, recordé un concierto del cantautor argentino Facundo Cabral, en el que refiriéndose a uno de los opulentos empresarios de su país que había donado una gran cantidad de dinero para una causa social; Cabral decía; " bueno, hay que aclarar; equisequis ¿Donó o devolvió?" Por cierto, que es loable y no hay más que agradecer a todos quienes han hecho grandes aportes a la supervivencia de los devastados y a la reconstrucción de las ciudades destruidas; pero al mismo tiempo, no es menos cierto, que tanto el terremoto, el maremoto y los surrealistas aportes de algunos ciudadanos, dejan de manifiesto la perversa desigualdad social de nuestro país. Por mencionar un ejemplo del mundo desarrollado; en los países escandinavos, Suecia, Dinamarca, Finlandia y otros; países con gran igualdad social, no se conciben tales riquezas personales como las que tenemos en Chile; ya que su sistema tributario lo impide.


Es agradable y cálida la solidaridad, pero cuándo un país debe sostener su equilibrio social en la "caridad" de unos pocos, para que las grandes masas de pobres puedan tener las condiciones básicas de una vida digna; el paisaje es feo.


Desalienta más aún cuando el Presidente de la República, quien prometió desligarse de todas sus empresas, cuando asumiera el gobierno, a diez días de haber sido investido como Presidente todavía mantiene parte de la propiedad de LAN CHILE y no aclara la formula para desligarse del Canal de TV, Chilevisión. La primera prioridad para el desarrollo de este país es la igualdad socioeconómica, en salud, educación, vivienda; el resto es humo.

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